Y que me falte el mundo.
Y acostumbrada a que me falte el mundo, él le dio forma. Y ahora, más que nunca, me da igual que me falte, me da igual donde quede y de la misma manera, no me importan los principios y mucho menos los finales, no me importa la oscuridad y no me importa la luz. Me tengo a mí y por alguna extraña razón, él comparte esa alocada forma de vivir, ¿qué más da lo que quede entonces? Por mí, que me falte el mundo.
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