Retroalimentación. Sin duda, esa era la palabra que definía su estado actual. Seleccionando ideas, eliminando errores, mejorándose. Trabajando en su futuro, viviendo su presente, olvidando su pasado. Quizás a la larga no sirviera de mucho pero para ella era importante, en este momento nada podría hacer que se sintiese mejor.
Nuevos objetivos, sí, eso era lo que necesitaba sin duda alguna, necesitaba motivarse con metas imposibles, o que simplemente se lo parecieran. Más de una vez corrió en dirección contraria cuando se le presentaron problemas pero esta vez no sería así, estaba decidida a enfrentarse a cualquier obstáculo. Ni siquiera pensaba lo que escribía en ese papel que tenía delante, solamente se dejaba llevar por lo que creía que precisaba.
Antes carecía de valor y ahora le sobraba. ¿Qué más daba fallar? El camino hacia el éxito Hacía mucho tiempo que no salía todo lo que llevaba dentro, todo el coraje, toda la rabia acumulada por cada una de las veces que le habían fallado. Todo había pasado por algo, ahora lo sabía, todo cobraba sentido. Había más luz en la oscuridad de la que creía.
Se levantó de la silla y se quitó las esposas que la tenían atada a ella. Le hablaban de venganzas pero su mente iba más rápido, había planeado todo, no le hacía falta ayuda, estaba sola. Nunca había estado tan cerca de ver la verdad con tanta claridad, no necesitaba a nadie más para cumplir toda su lista. Las venganzas no eran para ella, haría lo que tenía que hacer y todo acabaría. Saldría de esa, lo sabía. No importaba lo que dijeran ahora, ¿dónde estaba el problema? Ella era su único límite, la única persona que se había interpuesto para conseguir ser feliz, ¿el resto? Simples excusas que se ponía día a día. No quería involucrar a nadie, cogería sus cosas, haría la maleta y viajaría. Viajaría por cada punto de la lista a un sitio, cumpliría un deseo por lugar y volvería cuando estuviera totalmente completa. Sí, aunque había visto el fallo sabía que no estaba todo solucionado. Tenía que superarlo.
Empezaría a eliminar problemas, a eliminar a cada persona que le había dañado en los últimos meses y abandonaría por completo la visión negativa. Sí, era su momento y ella lo sabía. Ya nadie más importaba.
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